Tuesday, May 20, 2008

 

Algunas reflexiones sobre el problema del agua potable

Por: Elsa Bruzzone (MORENO)

El agua potable se ha transformado en el recurso estratégico del Siglo XXI. Ha sido, es y continuará siendo sin lugar a dudas, fuente permanente de conflictos. La 'Carta Mundial de la Naturaleza' aprobada y adoptada por las Naciones Unidas en la 48 Sesión Plenaria de la Asamblea General, el 28 de octubre de 1982, advierte: 'la competencia por acaparar recursos escasos es causa de conflictos...' Y el agua potable es un bien escaso, ya que sólo constituye casi el 3% del total del agua del mundo, el 97% restante lo encontramos en los mares y océanos. La tecnología para desalinizar agua de mar existe, pero presenta problemas: es cara porque requiere mucha energía y aún no se ha encontrado el modo de deshacerse de la salmuera que queda del proceso y de los elementos químicos que se utilizan en el mismo y para el funcionamiento correcto de la planta, sin afectar al medioambiente.El agua es vida. Sin ella el planeta y los seres que lo habitan no existirían. Por lo tanto, quien controle el agua potable, controlará la vida y la economía del mundo. Los países más ricos del planeta tienen sus recursos hídricos, especialmente los subterráneos, en vías de agotamiento por la sobreexplotación; y altamente contaminados por desarrollos industriales y agrícolas llevados a cabo sin tener en cuenta el cuidado del medioambiente. Han depredado alegremente sus recursos naturales y ahora los buscan en aquellos países que aún conservan los suyos. El Informe de Naciones Unidas sobre la Situación de los Recursos Hídricos Mundiales dado a conocer en el año 2003, ratificado por un nuevo Informe presentado en marzo de 2006 en México, durante el IV Foro Mundial del Agua, donde advierte que debido al cambio climático ya el 20% de los recursos hídricos del planeta han sido afectados. Estima en su pronóstico más pesimista que para los años 2020/2030, sobre una población estimada para ese entonces en unos 8.000.000.000 de personas, 7.000.000.000 de niños, mujeres y hombres, (cifra que representa el 87,5% del total de los habitantes del mundo), no tendrán acceso a agua potable, es decir a agua buena, dulce, sana, limpia, tendrán que tomar agua contaminada o se morirán de sed. Estos datos nos ponen a las puertas de una catástrofe humanitaria jamás vivida en los 7.000.000 de años de evolución humana que llevamos sobre el planeta. El Informe elevado por el Pentágono al Congreso y Gobierno norteamericanos a fines de febrero de 2004 menciona los devastadores efectos que está produciendo el calentamiento global en el planeta, especialmente sobre sus recursos hídricos, y advierte del agravamiento de la situación para los años 2020/2030 donde la humanidad hará frente a más intensas y seguidas sequías, hambrunas y sobre todo a la escasez de agua potable. Y sugiere lisa y llanamente el despliegue de las fuerzas armadas norteamericanas por el mundo para tomar el control de esos recursos donde quieran que se encuentren.Esta idea también la encontramos entre líneas en la Constitución Europea y en la nueva misión de la OTAN. Los expertos reunidos en Francia ratificaron en sus investigaciones y estudios los graves efectos que está produciendo el cambio climático en el mundo y lo devastador que podría ser el futuro si la situación no se revierte. La Carta Mundial de la Naturaleza agrega: '....La conservación de la naturaleza y de los recursos naturales contribuye a la justicia y al mantenimiento de la paz, pero esa conservación no estará asegurada mientras la humanidad no aprenda a vivir en paz y a renunciar a la guerra y los armamentos.'En el año 1997 Ismael Seregeldin, ex vicepresidente del Banco Mundial, manifestó: 'Así como el siglo XX es el siglo de las guerras por el petróleo, las guerras del siglo XXI serán por el agua. Quienes tengan ese recurso podrían ser blanco de saqueos forzados'. Hemos visto a Irak invadido por su petróleo; a Afganistán por su gas. Ninguno de los países que poseemos agua estamos exentos de estos peligros. Hay que estar alertas. De ello dependerá nuestra supervivencia como pueblos y la del planeta como tal.Hasta fines de la década de 1980 jamás se había planteado el tema de considerar al agua como una mercadería sujeta a las leyes de oferta y demanda del mercado. Esta concepción tomó fuerza en la década de 1990. Y así quedó plasmado el principio 'Si tengo dinero, accedo al agua potable; si no lo poseo, o me muero de sed o bebo agua contaminada y que la suerte me ayude a sobrevivir'. El agua, en suma, dejó de ser un derecho humano y un bien social. El Banco Mundial (BM), socio de las multinacionales del agua y el Fondo Monetario Internacional (FMI) fueron adalides de la idea. Y así los nuevos créditos para el sector agua se condicionaron a la privatización del suministro a favor de las empresas extranjeras y al abandono del Estado de sus obligaciones. Al mismo tiempo, el BM comenzó a organizar foros internacionales sobre el tema, donde las únicas voces autorizadas fueron las de sus directivos, las de las empresas transnacionales del agua ligadas a él, las de los especialistas financiados por ambos y, por supuesto, los representantes de los gobiernos ligados a los procesos de privatización. Las declaraciones finales de estos foros son siempre las mismas: la comercialización y privatización como solución para los problemas mundiales del agua, englobadas ahora en el término 'Gobernabilidad'.El resultado de las privatizaciones del agua ha sido y es desastroso para los pueblos que las han padecido y las padecen. Un claro ejemplo es la epidemia de cólera que se produjo en Manila, Filipinas, por el agua contaminada distribuida en las redes. Los barrios pobres y las zonas rurales quedan al margen de la distribución; las tarifas son inaccesibles para la mayoría de la población; los despidos de trabajadores y la flexibilización laboral están a la orden del día; y el erario público ve disminuidos sus ingresos debido al incumplimiento de pagos de cánones por las concesiones, y por la inclusión en éstas de utilidades garantizadas por el Estado que llevan a transferir altas sumas de dinero que van en desmedro de la inversión en salud, educación, y vivienda.Debe subrayarse que el agua no es una mercadería. Acceder a ella es un derecho humano fundamental ligado a la salud y a la vida. Es un bien social, inalienable, que debe ser objeto de políticas de servicio público. El Estado debe garantizar prioritariamente el acceso de toda la población al recurso hídrico; una vez cumplida esta meta, debe asegurar el agua necesaria para la agricultura y ganadería, y por último para la industria. El agua, en suma, es patrimonio de los pueblos y países donde el recurso se encuentra.La República Argentina posee una gran diversidad de relieve, clima y patrones de drenaje. Esto provoca que a pesar de la amplia disponibilidad de recursos hídricos con los que cuenta, los mismos estén distribuidos muy irregularmente en el territorio. Y si bien la oferta hídrica superficial media anual por habitante oscila en torno a los 22.500 m3/habitante/año, en Provincias de la región árida la disponibilidad de agua se ubica por debajo de ese valor.El agua subterránea constituye el 30% del total del agua extraída en el ámbito nacional para distintos usos. Sin embargo, hasta la fecha, se desconoce la cantidad de reservorios existentes y el volumen y calidad de las aguas de la mayoría de los conocidos debido a la escasez de relevamientos y estudios sobre la potencialidad y calidad de los mismos. Esto ha sido ampliamente reconocido desde las propias esferas del Gobierno Nacional. No existe prácticamente en Argentina una verdadera gestión integrada del agua superficial y subterránea; el país no cuenta todavía con una política hídrica nacional que integre verdaderamente los recursos y se ha descuidado la protección de los acuíferos.Podemos afirmar que Argentina carece de una verdadera cultura del agua y no ha asimilado aún la importancia del recurso en el momento actual. Lo más doloroso de todo esto es que el país, a pesar de contar con recursos hídricos más que suficientes, no ha podido solucionar los problemas del acceso al agua potable de una parte importante de la población (el 22% según datos oficiales) y de sequía, aún en aquellas zonas que cuentan con reservorios de agua subterránea (un claro ejemplo es Castelli, en la Provincia del Chaco, asentada sobre los reservorios del Bermejo y del Guaraní).Hoy los recursos hídricos de superficie y subterráneos argentinos están siendo fuertemente amenazados por las prácticas agrícolas no conservacionistas, la deforestación, el uso de agroquímicos, las explotaciones mineras y petrolíferas y los cambios en el uso del suelo. El balance hídrico y la calidad de las fuentes han sido afectados. Encontramos que la deforestación, sobrepastoreo y mal manejo de las tierras arables han producido un aumento de la erosión hídrica en Misiones, áreas de la cuenca del Bermejo y otras regiones del país. Se ha detectado la presencia de plaguicidas en los ríos Uruguay y Negro y de metales pesados en la cuenca del Río de la Plata. Las aguas servidas sin tratar de asentamientos urbanos e industriales han contaminado el Embalse de Río Hondo en Santiago del Estero; los Lagos: San Roque y los Molinos en Córdoba; Lácar en Neuquén y Nahuel Huapi en Río Negro. El Acuífero Puelche en la Provincia de Buenos Aires y ríos como el Matanza, Riachuelo y Reconquista en la zona del Gran Buenos Aires, se han contaminado no sólo por líquidos cloacales vertidos en los pozos ciegos, sino también por el deficiente manejo y disposición de los residuos sólidos urbanos y tóxicos industriales producido por el desarrollo urbano industrial intensivo concentrado en el eje Rosario - La Plata. La industria petroquímica y de extracción de calizas en la Región Pampeana, la extracción petrolera, la industria azucarera y las fundiciones de plomo en el Noroeste, las extracciones de uranio y petróleo en Cuyo, de carbón y petróleo en la Patagonia, de oro en la Cordillera de los Andes, han contaminado fuentes de aguas superficiales y subterráneas. A esto deben sumarse las miles de hectáreas de tierra de riego afectadas por problemas de salinidad de agua; de suelo y drenaje por mal manejo de aguas; los impactos por inundaciones; y la presencia de altos contenidos naturales de flúor, arsénico, boro, en algunas fuentes de agua subterránea.Podemos agregar, sin temor a equivocarnos, que a pesar de la existencia de buenas leyes ambientales, éstas lamentablemente no se cumplen por desidia o lo que es peor, por falta de voluntad política para efectuar las tareas de control y cumplimiento efectivo de las normas establecidas por ellas.La gestión hídrica a nivel nacional y provincial se ha caracterizado por la falta de coordinación, lo que ha provocado superposición de funciones, incomunicación, fragmentación sectorial, conflictos interprovinciales por contaminación de cursos aguas (las Provincias de Santiago del Estero y Tucumán por la calidad del agua del río Salí - Dulce, ambas Provincias contra la Provincia de Catamarca por la contaminación producida por la explotación minera); de manejo de volúmenes excedentes de aguas por las inundaciones (Buenos Aires y Santa Fe por la cuenca de la Laguna La Picasa, Buenos, Córdoba y La Pampa por los excedentes hídricos de la Pampa Central, Santa Fe y el Chaco por el área de los Bajos Submeridionales); de cupos de caudales (Santiago del Estero y Salta por el río Juramento, Santa Fe y Santiago del Estero por el río Salado, La Pampa y Mendoza por el río Atuel). Algunos de éstos llegaron hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El país carece de mecanismos consensuados de solución de conflictos de esta naturaleza, no ha establecido todavía la obligatoriedad de la evaluación de los proyectos hídricos, ni de los impactos de la política económica sobre los recursos naturales, especialmente los hídricos.A nivel provincial hay una gran proliferación de instituciones con misiones y funciones superpuestas. La gestión adquiere características propias de acuerdo a las condiciones geográficas, climáticas, de fauna y flora, hidrológicas, de las regiones. Claro ejemplo de esto son la gestión de riego en las zonas áridas y la de las inundaciones en las húmedas. La diversidad también la encontramos en las instituciones que se encargan por ejemplo del riego; mientras en las Provincias áridas existen organismos especiales de riego, en las húmedas son las áreas relacionadas con la producción agraria o los recursos naturales las encargadas. En algunas Provincias los Consorcios de Usuarios y Comités de Cuenca participan en la gestión del agua. Podemos decir entonces que hasta hoy, la diversidad es un rasgo característico a nivel de gestión provincial.A diferencia de los ámbitos nacional y provincial, en lo relativo a la gestión de cuencas compartidas se ha logrado llevar a cabo una gestión integrada entre las Provincias que las comparten. En el año 2003, las Provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Nación dieron nacimiento al Acuerdo Federal del Agua 'donde quedan consensuados, en un marco de federalismo concertado, los fundamentos de una política hídrica nacional, racional y aglutinante de todos los sectores.' '...este Acuerdo logra amalgamar principios de política que integran los aspectos sociales y ambientales relacionados con el agua como parte de las actividades productivas de la sociedad; incorporando principios básicos de organización, gestión y economía de los recursos hídricos en concierto con principios de protección del recurso.'Esperemos que el Plan Federal Nacional de los Recursos Hídricos, acordado entre la Nación y las Provincias, permita obtener el desarrollo armónico del recurso agua, la adopción de leyes integrales, la fijación de políticas racionales y eficientes, pueda servir de base para la solución de los conflictos provocados por su uso entre las Provincias que lo comparten; pero sin olvidar y remarcando que del recurso agua depende la vida, en todos sus aspectos, de la Nación; y que el agua potable no es una mercadería, sino un derecho humano fundamental ligado a la salud y a la vida, un bien social, inalienable, que debe ser objeto de políticas de servicio público y que es patrimonio de los pueblos y países que lo poseen.

http://www.argenpress.info/nota.asp?num=054640&Parte=0

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